La particularidad de la letra “Ll” y “Y” del español rioplatense es lo que los lingüistas llaman “yeísmo rehilado”, es decir que, al hablar, no se diferencia entre el sonido de la ye y elle (“yeísmo”) y que se articula con una fricción (“rehilado”).

Es lo mismo que popularmente se cataloga como “sheísmo”, imitando la grafía del inglés en vez de los pocos conocidos fonemas de la lingüística. Así, si un centro comercial es un shopping, entonces los argentinos y los “uruguashos” dicen “plasha”, “cabasho” y “shuvia”.

La diferencia está en cómo se pronuncian esas ye o elle: pueden casi ni sonar (“io”, “poio”) o tener una estridencia llamativa (“sho”, “posho”).

En la zona de influencia de Buenos Aires y Montevideo se produjo un cambio lingüístico que dio lugar a un sonido único para los hispanohablantes, aunque presente en otras lenguas como el portugués e inglés.

Una de las más extendidas se basa en el contacto lingüístico, o sea, en cómo la variante rioplatense se vio influenciada por el portugués del vecino Brasil, así como por el gallego, italiano y francés de las distintas oleadas migratorias en los siglos XIX y XX.

Hasta el siglo XIX se afirmaba que existía un español correcto (el peninsular) y que el resto era una deformación”, cuenta Coll. Sin embargo, agrega, la lingüística moderna indica que “no hay nada en la lengua que haga mejor o peor a decir ‘vos’ o ‘tú’, ‘pelota’ o ‘balón’. Esas son valoraciones sociales y no académicas”.

La Real Academia Española (RAE) ha estado acompañando este movimiento, revirtiendo la visión centralista de la lengua por la cual las normas de 46 millones de españoles se imponían sobre los casi 500 millones de hispanoamericanos.

 

En la “Nueva gramática de la lengua española: fonética y fonología”, publicada por la RAE en 2011, por ejemplo, se incluye el yeísmo rehilado como una de las posibles pronunciaciones de la ye y elle. Sin embargo, en los países hispanohablantes e incluso en el propio Río de la Plata todavía persiste esta idea conservadora.

En un estudio que realizó Link en Buenos Aires en 2013, los entrevistados tenían que leer una lista de palabras con ye y elle. Varios le preguntaron si debían leer como lo solían decir “o como realmente es”, mientras que otros directamente pronunciaban como españoles.

Los detalles lingüísticos pequeños tienen connotaciones sociales”, dice la investigadora, a lo que agrega: “Junto con la lengua se transmiten también los valores culturales de un pueblo”. Por eso, el español del Río de la Plata es indisociable del termo, el mate y la “sherba”.

Fuente: BBC