Este cerebro parecía como si lo hubieran sacado de un libro de texto dedicado solo a una enfermedad. Era de un jugador de la NFL el cual se suicidó existe una película que menciona los daños causados al cerebro al jugar futbol americano debido a los golpes cosa ficticia o no este cerebro de tan solo 27 arrojó demasiada información.

Los estudios se realizaron en Massachusetts era un cerebro normal y compacto hasta que lo cortaron y analizaron en capas.

La neuropatóloga y sus adjuntos más cercanos mantuvieron en secreto sus descubrimientos durante meses, hasta que la familia del hombre estuvo de acuerdo con que los resultados se hicieran públicos. En septiembre, salió la noticia y los encabezados regresaron, pero la neuropatóloga no concedió entrevistas. Tan solo emitió una breve declaración con la que confirmó los resultados de la prueba.

En la oscuridad, puso en la pantalla una presentación de PowerPoint con decenas de diapositivas que tenían imágenes en las que se mostraba un cerebro joven inmensamente atrofiado, la mente de un atleta que también fue condenado por asesinato.

“Tenía una patología maravillosa, si se puede calificar así”, había dicho la neuropatóloga casi al inicio.

Los pormenores del daño que detalló la neuropatóloga —las proteínas tau enredadas, el córtex frontal deshecho, los tejidos encogidos y los ventrículos engrandecidos— desde hace mucho tiempo se han vuelto familiares para quienes le ponen atención a la ciencia cerebral. Son las cosas que amenazan el futuro a largo plazo de la industria en la que trabajaba el hombre.

Ahí es donde su empleo enfrenta el mayor escrutinio: bajo el microscopio en laboratorios oscuros y en las presentaciones específicas en conferencias académicas.

Fuente: NYtimes