El Sol emite una gran cantidad de radiación que al atravesar el ojo se concentra en la retina, a la que puede dañar provocando ceguera parcial o total irreversible, así que nunca hay que mirarlo directamente, ni tampoco cuando su fuerte brillo disminuye por un eclipse, ya sea total o parcial.

La exposición al sol puede causar lesiones como:
Irritación en los ojos
Ardor
Enrojecimiento
Conjuntivitis
Visión borrosa
Quemadura de córnea o retina
Cataratas
Pérdida de la vista

Imagen de córnea dañada por exceso de estímulo luminoso, puede ocasionar dolor intenso y perdida parcial de la visión.

EFECTOS ACUMULATIVOS Y RETINOPATÍA SOLAR
Los efectos de la luz solar sobre el ojo son acumulativos, lo que significa que se acumulan a lo largo de la vida y pueden tener un efecto permanente en nuestros ojos y visión.

A largo plazo, la retinopatía solar (es el daño en la retina del ojo que resulta de la exposición a la radiación solar) puede provocar cataratas (puntos nublados en la lente del ojo), quemaduras solares en la córnea y crecimientos de tejidos invasivos en la superficie del ojo, lo que se conoce como pterigio.

No hay que observarlo de manera directa y con los ojos desnudos; tampoco con soluciones “caseras”, tipo radiografía o gafas de sol convencionales:

“LA MANERA SEGURA ES UTILIZAR VISORES HOMOLOGADOS POR EL ESTÁNDAR INTERNACIONAL IOS 12312-2”, RECOMIENDA EFE SERGIO BARBERO, DEL INSTITUTO DE ÓPTICA DEL CONSEJO SUPERIOR DE INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS (CSIC).

Este tipo de lesiones pueden ser el resultado de una exposición al sol de por vida, y los efectos generalmente no aparecen hasta que las personas tienen 50 años o más.

No existe un tratamiento estándar para la retinopatía solar. Es probable que los síntomas pasen con el tiempo, pero puede tardar de un mes a un año la recuperación. Aunque algunas personas nunca recuperan completamente su visión.

Después de observar el siguiente video estamos seguros de que no querrás mirar directamente al Sol, para no arriesgar de ninguna forma tus vista.


Fuente: MuyInteresante