Todo sucedió en la ciudad de Brăila, en Rumanía cuando el pequeño bebé comenzó a llorar durante su bautizo hasta desesperar al sacerdote a un grado extremo.

En las imágenes se puede apreciar como el sacerdote se altera ante el lloriqueo del bebé e intenta callarlo presionándole con fuerza la boca, lo que hizo irritar más al pequeño. El religioso se le acerca a los padres enfadado queriendo finalizar la ceremonia y en un último intento y con brusquedad, sumerge al pequeño en agua bendita.

El sacerdote ha sido suspendido durante un mes según informa el diario rumano Libertatea, el párroco, Traian Mazăre, ha sido amonestado por la archidiócesis del Bajo Danubio por “gestos y actitud inadecuados” al tratar de manera violenta al niño, que no paraba de llorar.

Las imágenes han causado un gran revuelo en Rumanía. El vídeo original ha conseguido medio millón de visitas en menos de 48 horas.

Fuente: canal44