El presidente de Estados Unidos tomó en sus manos el terror desatado por el frustrado ataque suicida al metro de Nueva York, lo expandió bien por el país y, a cuenta de que el autor es un migrante con residencia legal, pidió públicamente un endurecimiento de las leyes de extranjería.

Las andanadas contra el sistema migratorio heredado de Barack Obama, un presidente que deportó casi tres millones de personas, siempre son bienvenidas por el núcleo duro de su electorado. Y Trump, obsesionado con una posible reelección, no deja pasar oportunidad para sacar provecho.

 

A partir de esta constatación, el presidente estalló. Sin pararse a distinguir entre inocentes y culpables, pidió al Congreso que prohíba el reagrupamiento familiar, que respalde sus propuestas de “mejora de la seguridad nacional” (entre ellas, la expulsión exprés de prácticamente cualquier indocumentado), y que otorgue presupuestos para incrementar las fuerzas dedicadas a la vigilancia y detención de los migrantes. “El terrible daño que este sistema defectuoso inflige a la economía y seguridad americanas es demasiado evidente”, afirmó Trump, “y estoy determinado a mejorarlo para poner a nuestro país y nuestro pueblo primero”.

 

América Primero. El gran lema de Trump. El aislacionismo pero también el rechazo a lo extranjero. El presidente de un país con 43 millones de habitantes de origen migrante, tanto residentes legales como sin papeles (15% la población), nunca ha querido gobernar para todos. Y su ejecutoria así lo demuestra.

 

Ha puesto fin al programa de protección de los dreamers (indocumentados que llegaron siendo menores y están plenamente integrados), ha rebajado la cifra de refugiados de 110.000 a 45.000 al año y ha autorizado un proyecto legislativo para recortar de un millón a medio millón la concesión anual de green cards (permisos de residencia y empleo). No le ha frenado que el saldo migratorio con México ya sea negativo o que los cruces ilegales con la frontera sur hayan descendido casi un 50%. Para Trump, el enemigo es la migración y la metáfora para explicarlo, el muro. Y, a veces, los atentados.

Fuente:elpais